Salitre y eflorescencias en la pared: por qué aparecen y cómo eliminarlas
Ese polvo blanco que se limpia con un cepillo y vuelve a las dos semanas no es suciedad: son sales que el agua trae desde dentro del muro. Mientras haya agua circulando, seguirán saliendo.
Las eflorescencias son depósitos de sales solubles que cristalizan en la superficie de un paramento. El mecanismo es siempre el mismo: el agua entra en el muro, disuelve las sales que hay en los materiales o en el terreno, viaja con ellas hasta la cara vista y se evapora. El agua se va, la sal se queda.
Por eso limpiar es inútil si no se actúa sobre el agua. Puedes cepillar, lavar y pintar; mientras el muro siga recibiendo humedad, el ciclo se repetirá indefinidamente.
De dónde vienen las sales
- Del terreno, en muros con humedad por capilaridad. Es el caso más común en plantas bajas y sótanos: nitratos y sulfatos que ascienden disueltos.
- De los propios materiales: cementos, ladrillos y morteros contienen sales solubles que afloran en los primeros meses de una obra nueva.
- De filtraciones puntuales, que arrastran sales de una zona a otra del muro.
- Del ambiente, en zonas costeras, donde el aerosol marino aporta cloruros de forma continua.
Distinguir la eflorescencia de obra nueva, que es pasajera, de la que viene de una humedad estructural, que no lo es, ahorra dinero. La primera desaparece sola en unos meses. La segunda no desaparece nunca por sí sola.
Por qué las sales destruyen el revestimiento
El daño no es solo estético. Cuando las sales cristalizan dentro del poro del material en lugar de en la superficie, el cambio de volumen genera una presión enorme que descompone el mortero, el ladrillo y el revoco desde dentro. Es lo que se llama criptoflorescencia, y es la causa de que el enfoscado acabe abombado y hueco.
De ahí que sea un error sellar el muro con productos impermeables por la cara vista. Si impides que el agua evapore, la cristalización se produce por dentro y aceleras la degradación en lugar de frenarla.
El tratamiento correcto, en orden
Un tratamiento serio tiene cuatro pasos y ninguno es opcional:
- Cortar el agua. Si es capilaridad, barrera horizontal. Si es filtración, impermeabilizar el origen. Sin esto, el resto no dura.
- Retirar el revestimiento afectado hasta encontrar soporte sano, incluido el mortero hueco aunque todavía no se haya desprendido.
- Bloquear y consolidar las sales del soporte con un producto específico que las fije y reduzca su migración.
- Reponer con un revoco de restauración macroporoso, que deja evaporar el agua reteniendo las sales en su espesor sin ampollarse.
Para los pasos tres y cuatro usamos KÖSTER Polysil TG 500, que consolida el soporte y bloquea las sales, y KÖSTER Restoration Plaster como revoco de restauración. Si el ascenso de agua sigue activo, antes hay que cortarlo con una barrera horizontal.
Qué no hacer
Lavar con ácido
Disuelve la sal visible pero la reintroduce en el poro y ataca el mortero. Empeora el problema a medio plazo.
NuncaPintura plástica
Sella la evaporación y provoca cristalización interna. El revestimiento salta en pocos meses.
ContraproducenteTrasdosado sin tratar
Tapar con pladur deja el muro igual de húmedo y añade un espacio cerrado donde crece moho.
Aplaza el problemaCuánto tarda en resolverse
Una vez cortada la entrada de agua, el muro necesita meses para secarse, y durante ese periodo pueden seguir apareciendo eflorescencias. No es señal de que el tratamiento haya fallado: es el muro expulsando lo que tenía dentro. Lo correcto es esperar al secado antes del acabado final y prever una limpieza en seco intermedia.
Si quieres dar un acabado provisional mientras tanto, que sea transpirable. Una pintura mineral al silicato permite convivir con el proceso sin volver a cerrar el poro.
Preguntas rápidas
Solo temporalmente. La sal visible se retira con cepillado en seco, pero mientras el agua siga entrando en el muro seguirá trayendo sales disueltas hasta la superficie. La limpieza es el último paso, no el tratamiento.
No es recomendable. El ácido disuelve la sal y la vuelve a introducir en el poro, además de atacar el mortero y las juntas. La retirada correcta es en seco, con cepillo, y el tratamiento posterior es un bloqueo de sales.
Normalmente no. Los materiales cementosos liberan sales durante los primeros meses y suelen desaparecer solas. Se convierte en defecto si persisten más de un año o si van acompañadas de humedad permanente en el paramento.
No conviene. La pintura sobre una superficie salina no adhiere bien y salta en pocos meses, y si es impermeable empuja la cristalización hacia el interior del muro, que es lo que destruye el revoco.
¿Vuelve el polvo blanco por mucho que limpies?
Te indicamos si el origen es capilaridad, filtración u obra nueva y qué tratamiento corresponde en cada caso.
