Humedad por capilaridad: por qué sube el agua por el muro y cómo cortarla
Es el tipo de humedad peor tratado en España. Se pinta una y otra vez, se pica el revestimiento, se ventila, y a los pocos meses vuelve. Vuelve porque el agua sigue entrando por abajo y nadie ha cortado el camino.
La humedad por capilaridad aparece cuando el agua del terreno asciende por los poros del muro, igual que sube el café por un terrón de azúcar. No hay ninguna fuga: el agua está donde siempre ha estado, en el subsuelo, y el muro actúa como una mecha. Por eso los tratamientos que solo actúan en la superficie fracasan.
Se reconoce por tres señales bastante inequívocas:
- Mancha con un límite horizontal claro, entre 40 cm y 1,5 m del suelo, que sube en invierno y baja en verano.
- Polvo blanco o cristales en la superficie: son las sales que el agua arrastra desde el terreno y deja al evaporarse.
- La pintura y el yeso se desprenden en placas, con el revoco hueco al golpearlo, mientras la parte alta del muro está sana.
Si la mancha no tiene ese límite horizontal, baja del techo o aparece en una sola zona localizada, no es capilaridad: es una filtración, una condensación o una fuga de instalación, y el tratamiento es otro. Merece la pena dedicar tiempo a este diagnóstico porque condiciona toda la intervención.
Por qué fallan los remedios habituales
La pintura antihumedad tapa la mancha, pero no reduce el agua que llega. Al sellar la cara vista, el muro pierde su vía de evaporación y la humedad sube más arriba o sale por la cara opuesta. Lo mismo ocurre con los alicatados, los pladures y los morteros impermeables aplicados sin más: desplazan el problema en lugar de resolverlo.
Tampoco funcionan las soluciones que actúan solo sobre el síntoma de las sales. Si no se corta la entrada de agua, las sales seguirán llegando indefinidamente y volverán a cristalizar sobre cualquier acabado nuevo.
La solución real: cortar el ascenso con una barrera horizontal
El tratamiento consolidado consiste en crear una barrera dentro del propio muro, a la altura más baja posible, que impida que el agua siga subiendo. Se hace inyectando un producto que penetra en los poros y los hidrofuga desde dentro, sin cambiar el aspecto exterior del muro y sin obra de derribo.
El procedimiento es sencillo y poco invasivo: se perfora una línea de taladros en una hilada del muro, se inyecta el material y este se distribuye por capilaridad hasta formar un plano continuo. A partir de ahí, el muro que queda por encima empieza a secarse.
En Köster Ibérica utilizamos KÖSTER Crisin 76, una barrera horizontal sin disolventes que se inyecta sin presión y funciona incluso con el muro saturado de agua, y KÖSTER Crisin Cream en formato crema para trabajar más rápido en muros de espesor conocido. Ambas están pensadas para actuar en obra habitada.
Después de la barrera: secado, sales y acabado
Cortar el ascenso es el primer paso, no el último. El muro lleva años acumulando agua y sales, y necesita tiempo para secarse: como orientación, alrededor de un mes por cada centímetro de espesor. Durante ese proceso pueden seguir apareciendo eflorescencias.
Por eso la intervención completa incluye normalmente tres fases más: neutralizar las sales del soporte, aplicar un revoco de restauración que permita al muro evaporar sin degradarse, y terminar con una pintura mineral transpirable.
Bloqueo de sales
Un consolidante que fija las sales existentes y reduce su migración a la superficie. Se aplica sobre el muro picado, antes del revoco.
Paso previoRevoco de restauración
Mortero macroporoso que deja evaporar el agua reteniendo las sales en su interior, sin ampollarse ni desprenderse.
Acabado sanoPintura mineral
Pintura al silicato, muy permeable al vapor y con pH alto, que frena el moho sin sellar el muro.
TerminaciónEn nuestro catálogo esa secuencia la cubren KÖSTER Polysil TG 500 para consolidar y bloquear sales, KÖSTER Restoration Plaster como revoco y KÖSTER MF 1 como pintura mineral.
Qué esperar en plazo y en resultado
Una barrera química bien ejecutada no se nota: el muro deja de mancharse, el revestimiento aguanta y el olor a humedad desaparece a medida que el paramento pierde agua. Lo que no hace es secar el muro de un día para otro, y cualquiera que lo prometa está vendiendo otra cosa.
Si el muro está en contacto con tierra por una de sus caras, además de la barrera horizontal hará falta resolver la impermeabilización de esa cara, por el exterior o por el interior según el caso. Lo tratamos en detalle en el artículo sobre cimentaciones enlazado más abajo.
Preguntas rápidas
Como referencia, alrededor de un mes por cada centímetro de espesor del muro, y algo más en muros de piedra o con mucha sal acumulada. Durante el secado es normal ver eflorescencias: son las sales saliendo, no un fallo del tratamiento.
Sí. Los sistemas de inyección sin presión y sin disolventes se aplican desde el interior, no generan apenas polvo más allá de los taladros y no obligan a desalojar. El revoco de restauración posterior sí implica picar el paramento afectado.
Para ocultar la mancha unos meses, sí. Para resolver el problema, no: al impermeabilizar la cara vista se bloquea la evaporación y la humedad asciende más arriba o migra a la cara opuesta del muro. Solo tiene sentido como acabado final una vez cortado el ascenso.
Sí, pero requiere más criterio. En muros heterogéneos o muy gruesos se aumenta la cantidad de producto y a veces se hace una doble línea de inyección. Conviene un estudio previo del espesor y del tipo de fábrica antes de dar plazos.
¿Tienes una mancha que sube desde el suelo?
Te decimos si es capilaridad o una filtración y qué sistema corresponde, con el detalle de producto y consumos.
